© Julio I. González Montañés (2012)

Arquitectura

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Capilla Mayor

 

Bóveda de crucería

 

 

Sagrario

Cabecera

El testero es de planta cuadrada, cubierto con una bóveda de crucería con la clave ornamentada con un medallón que representa al sol. Los nervios dibujan una estrella de cuatro puntas, son de sección triangular moldurada con medias- cañas y apoyan sobre ménsulas, decoradas con goterones y flores, en las que se manifiestan claramente influencias renacentistas. Una imposta pometada ciñe los muros a la altura del arranque de los nervios y por encima de ella se abren las tres ventanas abocinadas que iluminan la capilla. Las de los muros oriental y meridional son gemelas, de arco ligeramente apuntado cobijando un ajimez formado por dos arquillos semicirculares y un óculo en la enjuta. La arquivolta está formada por un bocel entre mediascañas, prolongándose por las jambas en forma de columnillas decoradas con bolas en sus capiteles y basas. La ventana del muro norte, es más estrecha que las anteriores, semicircular, baquetonada pero sin columnillas y con el perfil interior en forma de ojo de cerradura. El arco triunfal es apuntado, pometado y con perfil similar a los de la nave; en las jambas, dos pequeños púlpitos circulares, muy deteriorados, a los que se subía por medio de cuatro peldaños de piedra encajados en la pared.

 

En la costanera del lado del Evangelio se abre una pequeña hornacina cuya cubierta imita una complicada bóveda de crucería, con sus combados ligaduras y terceletes, todo en miniatura. Enmarcando el hueco aparecen los restos de un pequeño cuerpo arquitectónico de cantería, resaltado en la misma pared, compuesto por un marco rectangular muy decorado del que partían pináculos y crestería. Un arco rebajado, ornamentado con bolas, cierra el conjunto, hoy muy deteriorado por haber sido rozado para encajar un retablo de madera. Su finalidad, según la mayoría de los autores, habría sido la de servir como sagrario, y aunque en alguna ocasión señalé que, teniendo en cuenta la altura a la que se encuentra —más de 2 metros—, cabe pensar que podría tratarse de una custodia-relicario o de un sepulcro pascual, en relación con las ceremonias litúrgicas de la Visitatio Sepulchri, sabemos que a principios del siglo XVII se utilizaba como sagrario. Así, en el relatorio de la visita del Cardenal Jerónimo del Hoyo en 1614, se lee: “Y el Santísimo Sacramento del altar alló su Merced metido en una cajita de madera dorada metida en la custodia, que está en la capilla mayor al lado del Evangelio y lo alló con su palio y corporales y con decencia”.

El muro interior de la capilla estuvo cubierto de frescos, y el exterior se articula entre dos recios contrafuertes oblicuos rematados en chaflán que reciben el empuje de la bóveda de crucería de la capilla mayor, —una típica solución marinera—. La cornisa es una nacela ornamentada con bolas. Una gárgola en cada muro y almenas angulares en las esquinas completan el conjunto.

 

 

    
 

Exterior de la cabecera